viernes, 1 de julio de 2011

(intruso)

Metamorfosis: relatos de una mente en suspenso


Alguien grita en la otra habitación. Mientras este hombre con chaqueta de cuero, al cual desconozco, me dice en voz alta -vamonos de aquí- miro a mi alrededor, una habitación blanca, sin ventanas, dos puertas de metal.
Abro lentamente una de las puertas, la contraria de la que él acaba de aparecer. Cuando escuchamos de nuevo el grito, es de una mujer, un grito enfurecido, tiene un arma entre las manos, sujeta con fuerza, la eleva y apunta!


Salgo desesperadamente por la puerta, él me cubre y se escucha el detonante!.. lo ha herido por la espalda.. me empuja y me entrega un paquete -salta! salta!- me grita entorpecidamente. Salto un muro bajo de una simulación de terraza.. estoy en la calle justo en una esquina. Escucho como la mujer gritando, continua disparando, él corre y yo corro en dirección opuesta. Me oculto tras un muro inmeso y los espío, no es una mujer.. ahora son muchos hombres persiguiéndolo.


Observo lo que hay a mis espaldas, un corredor muy corto... un enorme y oscuro estacionamiento. El cielo entre  cortado, gris. Pienso en abrir el paquete, pero salta de mis manos -era un gato- corre, no recuerdo hacia donde.
Me subo a un autobús, poca gente, la mayoría de mi edad. Y veo que por delante, aborda tu hermano, vos venís atrás. Sus ojos verdes hacen ecos en mi memoria, desde la primera vez que lo vi.
Me voy quedando dormida... escucho una serpiente! despierto... anda por debajo de los asientos. De pronto la siento sobre la espalda, girando.. intentando asustarme, intentando picarme! te grito, no me escuchas, entonces le grito a tu hermano. Salta sobre mi el gato negro! y molesto me reclama 


-¿porque lo llamas a él?.. tan fácil que seria pedírmelo a mi "gato! quitame la serpiente de la espalda"-
-pero vos sos muy pequeño, no podrías... -le contesto-
-se es pequeño, cuando se desea ser pequeño.. yo puedo quitar serpientes!- 


Siento sus manos en mi espalda, a quitado a la serpiente, pero es tarde, me ha picado. Son las manos de Luis Alonso, lo sé por su voz. Luego se sienta a mi lado, me dice no es culpa del gato. El gato no habla más conmigo. 


Desde la ventanilla se observa El Pedregal -¿ves la pintura? es el efecto giratorio- los entrepisos flotan unos sobre otros, a penas se distingue el pivote. Cuando menos lo pienso, lo escucho respirar con fuerza.. y la torre comienza a caer, veo como caen uno a uno los entrepisos como piezas de papel, como un domino!...

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