viernes, 31 de julio de 2015

Replica

Si hubiese un lugar, donde resanar...
donde dejar estos años ya no tan livianos
y volver a ser niños.


jueves, 30 de julio de 2015

(intruso)

Metamorfosis: Relatos de una mente en suspenso.

Cicatrices
Soñé ayer con el fin de nuestra humanidad. No de la humanidad en general, existente en este planeta. El fin de tu humanidad y la mía. Si es que algo nos queda de humanos a vos y a mí, tan bastardos, tan egoístas, con tantas rupturas y cicatrices que nos devoran pasado y futuro.
Y suele preguntarme un amigo ¿será que las emociones "malas" o "negativas" no son emociones humanas también?...
Pues son esas emociones más humanas que ninguna (le respondo ahora), porque las siento como heridas más profundas, como heridas hechas con mayor crueldad, con mayor dolo, con mayor sentimiento que las mismísimas ganas que producen el amor.

Soñé entonces que vos y yo eramos ninguno, que vivíamos con nuestras vidas sobrantes (vos en tu ataúd yo en mi lecho), sin vernos, pero lamentando profundamente la existencia el uno del otro.
Eramos pequeñitos, inmensamente lejanos y ajenos.

Soñé que nos desmoronábamos, que nos partíamos en ínfimos pedacitos de células y vergüenzas (de lo que usualmente están hechos los seres humanos como vos y yo).

lunes, 27 de julio de 2015

Scars.

El vértigo insufrible de no llevarte conmigo.
De no verme dentro de tu confianza,
dentro de tu circulo.

El dolor insoportable de ser lejana.
De intentar dar pasos
sin tener pies para cargarlos,
para arrastrarlos, para romperme.

El clamor del alma con el que viajo envuelta en pedazos...
El sonido estruendoso del ausente trato.

De corazón a corazón,
me abandono, me dejo ir.
Se me dibujan cicatrices.

lunes, 20 de julio de 2015

Yo no quiero lavar mis ropas sucias en tu casa, amor.
No quiero romperme, y remendarme con tus hilos.

martes, 14 de julio de 2015

lunes, 6 de julio de 2015

No es una de Fito

Yo no vengo a dejar nada.

Cada trocito de todo,
se lo fue comiendo el cansancio,
se lo desayuno el pasado...
el tiempo maldito y amargo,
que como fiera a la presa, no perdona.

Cada palabra envuelta en saliva,
se quedo a secas entre la lengua y el paladar.
Sin Sabor, sin ganas.

Yo no puedo entregar nada.
Lo que tuve, ya fue,
lo que dí, ya fue.
Lo que fui.

Yo no vengo a ofrecer ningún corazón,
no vengo a pedir uno tampoco.

Pues me queda claro:
con este hueco en el pecho,
se vive muy bien, se vive mejor.