Tiene el canto de los niños
atravesado en su joven garganta,
pintada la coronilla de soles,
colgado va de cielos y sonrisas,
hilando a sus pasos suspiros.
Alguien desde el otro lado de la calle
va y le grita "gringo",
él se molesta.
Lleva en la planta de sus pies historias,
entre sus manos mujeres,
en su mirada paisajes,
entre sus labios mis labios,
y sonríe al verme.
Como sonrío yo.
Mira hacia el cielo,
inclinando su cabeza hacia atrás,
cierra sus ojos
atrapando para siempre un trocito de cielo,
dibujando un recuerdo.
Voy a su lado en el viaje.
Un viaje hermoso,
¿quién necesita una Pandora
cuando se tiene una memoria con recuerdos así?
Y me regala por prendedor su mirada.
Un niño y hombre a la vez.
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