Pocas veces.. he visto llorar a un joven, sin sentir incomodidad.
Ahora que intento recordarlo, a él pocas veces le he visto llorar. Tan pocas veces, que no las recuerdo. Hoy lo vi.
Con América. Nos queremos, intento ser paciente con ella, como ella lo es conmigo. Y nuestra amistad funciona, de esta forma y de muchas más. Es como inventar un nuevo termino, para nuestra amistad.
Que ellos se conocieran, fue cuestión de suerte. Son como hermanos.
A Enrique lo conocí en el colegio. Mi amistad con él, no es diferente a la que tengo con ella.
Cuando lo salude a la entrada de la iglesia, parecía distraído. Lejano a toda aquella situación... triste. Pensativo. Así no lo recuerdo haber visto antes.
Las ideas se resumen a dos palabras: empatía, silencio.
Deseaba una parte de mi. Que ella pudiese ver a través de mis ojos aquello. Mientras otra parte, era abordada, sintiendo el peso de los sentimientos, como intentando vivir una parte por ella.
Luego estallan las rosas, blancas y rojas! amarillas. Somos un solo aliento. Un último aliento.
Quisiera detener el tiempo dentro de un sistema artificial, para guardárselo a ella. Me escucho en voz baja., soy una tonta.
El hueco ahora parece inmensamente profundo. El violín parece conversar. Las flores que se revuelcan entre la tierra, forman parte del mismo escenario, del mismo sistema.
Siento como si las lágrimas que llora, bajasen de mis ojos. Evade mi mirada, se queda muy quieto.. hasta que puede. Y se aleja.
Cuando estoy a su lado, parece un maniquí, pero solo al principio. Luego habla y habla, es como un niño. Dio varias vueltas, subió a la terraza, me vio de reojo y siguió su paso mareado. Nunca sé cuando me esta llamando, lo hace con la mirada, es lo único que sé.
-¿Te puedo acompañar en tu soledad?- le pregunto
Se sonríe, y se aleja para sentarse en la jardinera. Me siento junto a él. Pongo mi mano sobre su hombro, no dice nada.
Es flaco, flaco. Alto, de piel morena. Ojos pequeños.. pero de mirada fuerte e intensa. Ahora me miraba así. Como si lejos de mirar, intentaba decir algo. Y yo por lo contrario, siempre le miro a los ojos, hoy a penas y lo note.
Estaba cansado. Y presiento, que estoy sintiendo algo más por él.
Las niñas que estaban sentadas en la grama frente a nosotros, nos miraban y sonreían. Hablaban de los dos, en plural. Lo note al instante.
Al despedirnos, me dejo su beso en la mejilla, cerca de la boca. Como suele hacerlo, desde que lo alcance en la universidad.
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