Me gustas con tus pies calzados y descalzos,
mi corazón bohemio.
Me gustas con el andar acelerado,
con tu sonrisa atravesada en mi día.
Me gustas a cuerpo entero,
mi nativo, mi árbol esbelto y sereno,
mi árbol de dulces frutos.
Me gustas cálido,
con tu sol naciente y tu menguante...
mi hombre, mi amigo, mi amante.
Me gustas a solas, a escondidas, a risas y prisas.
Me gustas por humano,
por la bondad que encontré en tu mirar,
por la firmeza de tu carácter,
por la admiración a tu intelecto,
Por la paz con la que me recibís y me despedís.
Me gustas por tus manos,
mi fuerza,
me gustas por tu compasión...
y te beso las manos, cada dedo, cada anhelo...
haría mi hogar en tu pecho, entre tus brazos,
bajo tu cielo, sobre el valor de tus años.
Me gustas por la percusión,
por el ritmo y compás de tus dedos con la coordinación certera de tus pies
(y sé que ahora vas a corregirme)
Me gustas por corregirme, por las alas que dejaste clavadas en mi espalda.
Me gustas libre y tan mío.
Desde siempre has sido tan mío,
y le agradezco al universo haberte cuidado tanto para encontrarte entero,
completo,
dispuesto.
Nos sanamos el alma, nos salvamos de oscuridades,
nos prestamos las alas...
mío, mi hombre de los lunares y pecas innumerables...
tan dócil a la caricia de mis manos,
con el coraje de una guerrilla completa.
Por tu fe. Yo te quiero.
Infinito.
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