Su curva, su trazo. Se rompe.
Sus senos, sus dedos... cada hebra de cabello. El olor.
Lo suave, lo denso. Lo volátil, lo perenne.
Es tenerla dos veces. Es tenerla presente.
Sentirla por fuera, matarla por dentro.
Sus cuencas en el cráneo. El vacío, el espacio.
Sus labios.
Su espalda, mi espalda.
Desierto de muslos y caderas.
Beduinos y sagrados ojos apretados a mi piel.
Tus huellas por mi cabello, abriendo paso con tus manos.
Tu respiración, me inhalas, me exhalas, ¡mujer!

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