Metamorfosis: relatos de una mente en suspenso
Soy un hombre. Llevo puesta la misma vida, pertenezco a la misma familia, me aferro a los mismos deseos, cometo los mismos errores. Pero a diferencia, soy un hombre.
Físicamente un hombre, un hombre hecho y derecho.
Estoy a pocas horas de mi vuelo, al viaje más espero de mis fantasías, a vivir esta vida fuera de serie. Pero comienzan los atrasos, los postergares, las deudas pendientes. Las mismas cotidianidades de siempre, ¿quién compra aquello, quién trae esto.. quién dejó lo otro?... avanzando las horas. Pierdo mi avión.
Llamo de inmediato a aquella amiga que recién llegó esta semana de Japón, y vamos moviendo emails, llamadas... la Agencia de Viaje contesta. Y mi nuevo avión sale a las 4.30 p.m.
Alzo mi brazo de hombre, buscando con mi mirada de hombre mi reloj de pulsera de hombre " son casi las dos de la tarde" me digo.
Salgo casi corriendo de casa, de todo. Tomo el primer taxi que encuentro, y le pido que se dé prisa. Inician las ansias, el miedo y la frustración. Estoy a punto de perder mi próximo avión, el último de este sueño.
Y despierto.
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