viernes, 6 de noviembre de 2015

Descubrí un mundo nuevo.
Un mundo discreto, intelectual, lógico, espontáneo. Un mundo estable, de sueños y anhelos humanos, pero también de confianza forjada.
Un mundo para cultivar, para construir... para cosechar y habitar.
De piel clara, de ojos risueños, sonrisa con un hoyuelo al lado izquierdo. Un mundo que me interroga, pero no juzga, que me escucha, que se inventa tiempos donde no hay, espacios que no existieron. Caminos nuevos para mis pies.

Un mundo con nombre. Con rostro. 
Un mundo que quisiera sólo mío (porque soy egoísta)

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