Se desvanecen mis ganas de amarte.
No se ahogan en el corazón,
(ahí siguen muy vivas, más vivas que ninguna)
se van apoderando con encanto
de mis huesos, de mi piel.
Endurecidas.
Se congelan con tu trato.
Y te extraño...
sin estar lejos,
yo te extraño.
¿Cómo te hago de lado?
¿Cómo retomo mi vida?
¿Cómo...? si he conocido la compañía,
la risa de tus entrañas, la mirada.
Te extraño, y eso me esta envenenando.
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