jueves, 9 de junio de 2016

(intruso)

El ideal.

Es aburrido no saber de vos. 

Los mail normalmente empiezan con un saludo, pero me conoces, no soy lo comúnmente llamado "normal". Directo, pero largo y denso. Son así mis mail, como monólogos extensos sin tu respuesta. Y como te venía diciendom es aburrido no saber de vos.

No saber de tu risa, no saber de tus años. De tus entrenos, de tus conciertos, de tus fiestas de cumpleaños, de la novedad (que ya se volvió tan rutina) del auto en el taller, del veterinario, del perro, de la pulga del perro. No saber de tus idas y venidas de la casa a la oficina, de la oficina a la casa, a pie. No saber que tal fue el día. De tus almuerzos, de tus excesos de grasa y frituras, de las cuentas de tus calorías, de las cuentas de tus kilómetros, de las cuentas de tus ahorros, de las cuentas de tus gastos, de las cuentas del día... que si terminaste aquello o si empezaste eso. Desconocer de tus largas respuestas técnicas, de la zafra, de la melaza... de tus visitas a campo, de Metapán, de Acajutla, de tus paseos familiares, de Ilobasco, de los muñequitos (cero muñecos) que nunca compras y yo quiero. De la maestría, del software que aprendiste a manejar, del que no. De la lectura para la semana, del fólder, de la clase, del horario. De verte pasar de vez en cuando, a la salida de la universidad frente al parque.

No sé de vos. Dos semanas a penas (y son menos que eso). Y como te lo vivo diciendo, para vos el día va de 24 horas, para mí son 1,440 minutos. 

Dejaste de incluirme. y dejé de ser importante. Pero vos te quedaste dentro de mi diario vivir... y no se como llenar esos espacios que con tanto empeño construiste dentro de mis días. No a modo de rutina, si no a modo de vida.

Me cuesta no saber de vos.

Y es otro día en el que voy a deberte ese "Buen día", ese "Feliz noche".



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