martes, 21 de junio de 2016

Eslovaquia

Junio 16

Ese rubio de pequeños hundidos ojos grises, que dice "better" con acento británico y se sonríe de lado mientras me corrige.

Si el placer, el pecado y el perdón fuesen hermanos, llevarían por raza y nación la de él. Llevarían su alegría, su temperamento. Su mal carácter, balanceado con su risa. Su nombre por bandera y sus manos por nación.

Extranjero de tierras elficas. Fue tallado por el mismísimo Dios. Esculpido entre montañas, con soplos de niebla y de sol, decorado de parajes, de pinos y ríos, nació del enloquecido tropel de los caballos salvajes.

Es perfecto, él lo sabe. Cubriéndose de oro la piel bajo el sol tropical de mi tierra, nativa, morena.

Viajero, sin raíz. Va de paso por estos mundos, dibujando sus huellas en las arenas de mis playas. Lo convirtió todo en un hermoso delirio, con su dulce y sediento huracán. Pintándome el cuerpo de mándalas preciosas, exóticas y sublimes, con brochazos dorados y grises.



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