Hace dos años dejé de escribir en el blog. Ahora que he vuelto por un viejo poema, para reciclar, algo recitó dentro de mi: mujer, ¿qué pasó con la creatividad? ¿ya la olvidaste o ella te olvidó a vos?
Se pudiera recitarle a mi musa adormitada algo ahora, le recitaría nombres. Los nombres de los hombres en los que la fui depositando, por los que la fui sustituyendo, olvidando.
Oscar, del último que te hablé. Del que nos dimos tiempo para conversar. Erik, el extranjero. Te abandoné con Sergio, él fue bueno. Eduardo, Sebastián, fue al revés, Sebastián llegó primero. Piero, no se si vale la pena mencionarlo. Olvidé los nombres de los que hicieron fila de por medio. Raúl. Nuevamente otro Erick, con menos suerte que el primero. René, el cuento se empezaba a poner bueno, me destruí en él.
Y finalmente, el que me trajo de la mano hasta tí de nuevo, Pablo. Que belleza es verse en los ojos de Pablo. Azules con el mar de fondo, verdes si está de espalda a las palmeras y, grises si esta contra el ocaso. Ojos caprichosos y que hermoso mirarse en su reflejo, hasta el fondo.
Cuando me mira desde abajo, desde el interior de su auto, a plena luz del día, tan intensos, tan celestes. Cuando me mira en la noche, buscándome en silencio sobre la taza con chocolate, con sus ojos de gato. Cuando me mira desde el amor, con sus ojos fijos, clavados en los míos, y se sonríe y me dice "te quiero".
La primera vez que tomo mis manos, la primera vez que nos vimos. El primer beso, intermitente por mi mejilla, hasta frenar en mis labios. La primera vez que me hizo el amor...
Su abrazo cálido por detrás de mi cuerpo, colocando su cabeza sobre mi hombro. Su mágica manera de acariciarme sin fastidiarme.
Vengo a tí, a contarte de Pablo. Porque necesitó que tú lo guardes para siempre, que lo recuerdes. Porque yo ya no podré tenerlo más conmigo, ni llevarlo conmigo. Y sé que tú, lo guardaras mejor, con el cariño que él merece, que merece su recuerdo. Nuestra primera cita, de playa. Nuestro viaje a Ataco, nuestra única fotografía juntos. Nuestras conversaciones en el parque. Nuestros "buenos días". Nuestra horrenda música de viaje.
Falta algo, espera.
Debes recordarme porque debes guardarme a Pablo. Porque por algo lo traigo a ti y no lo llevaré conmigo.
Por aquella tercera cita, con blazer, que jamás se cumplió. Porque jamás podía o tenía tiempo para mis solicitudes sorpresivas para vernos. Porque no me acompañó a llevar el auto al taller, así como tampoco cumplió su ofrecimiento de llevarme y traerme al trabajo mientras no tenía el auto, ni siquiera preguntó como haría.
Por ese regalo que jamás llegó, por los poemas que me leyó las primeras dos semanas y luego jamás volvieron. Por la carta que no escribió, y por la que le dí y no volvió a leer. Por la vez que canceló nuestra cita de domingo un día antes, para salir con sus amigos. Y porque esta noche, volvió a cometer el mismo error. Porque si se presentaba algo mejor, más divertido, yo podía esperar. Porque prefirió salir con sus amigos de improvisto, antes que acompañarme un rato a ese cumpleaños. Porque se termina las palomitas de maíz y no me deja, y también porque odia mezclar las dulces con las saladas. Porque soy la que paga las entradas al cine, a películas que él desea ver, y las películas que yo quiero pueden esperar.
Porque la lista se fue llenando de detalles que para mí si eran importantes. Porque fuimos hasta Ataco, para no ver nada. Para encerrarnos durante horas en la habitación. Porque quiso regresar temprano, sin preguntarme que deseaba yo. Porque para Navidad fue el primero en escribir, pero no pasó de dos palabras mientras yo tenía atoradas en la garganta tantas ganas de decirle que me estaba cansando de ser siempre en la lista de sus prioridades aquel 6 ó 7.
Porque me desgasté. Me desgasté en sus labios tan rápido.
Porque el 25 de diciembre ni siquiera me dio los "buenos días" y luego me echó en cara que yo debí haberlo hecho.
Porque después de hacer el amor, no me abrazaba con cariño. Se quedaba a mi lado, si. Pero de inmediato buscaba el control del televisor para encenderlo, para apagarlo, para cambiar los canales. Porque duerme con ruido.
Me fui quedando atrás. Y ahora, tú debes recordarlo.
Bienvenida, creatividad. Amiga entre poemas mal escritos en verso.
viernes, 28 de diciembre de 2018
sábado, 11 de febrero de 2017
(intruso)
MERECES QUE TE QUIERAN BONITO
Mereces alguien que te quiera bonito
como en verdad te lo mereces
y no como te tocó siempre.
Te tienes más que merecido
que te amen con piel salvaje
con poemas en el corazón
con la mano firme y didacta
alguien que no te tenga miedo,
que le asombres y lo aluces.
Te mereces un amor de esos
de los que escriben los novelistas
y dan tributo los poetas.
Te hace falta que te quieran despacito
con la paciencia del que mira dormir
con la necesidad de quién busca el sur
te mereces que te quieran completa
no por pedazos o muy apenas
que te quieran entera
cada curva y centímetro.
Te mereces que te quieran bonito
para que vuelvas a creer en la poesía
en los sueños grandes
y en los amores imposibles
mereces que te quieran con las palabras
que habitan en todos los poemas
con las caricias
reservadas para los días fríos...
Mereces alguien que te coja
y te agarre y te de vueltas
y te jale y te sumerja
y te deje caer y volar
que te cojan bien sabroso
exquisito salvaje dominante.
Te mereces alguien
que ponga en tregua tus demonios
y se vaya de parranda con ellos
que lo mires y descubras
que ya te estaba mirando.
Un amor de esos que parecen pactos
pero si pese a todo buscas y buscas
o te buscan y buscan y no se encuentran
no te conformes que te quieran a medias
te mereces a alguien que te quiera
como tú quieres
así
bien bonito.
Mereces alguien que te quiera bonito
como en verdad te lo mereces
y no como te tocó siempre.
Te tienes más que merecido
que te amen con piel salvaje
con poemas en el corazón
con la mano firme y didacta
alguien que no te tenga miedo,
que le asombres y lo aluces.
Te mereces un amor de esos
de los que escriben los novelistas
y dan tributo los poetas.
Te hace falta que te quieran despacito
con la paciencia del que mira dormir
con la necesidad de quién busca el sur
te mereces que te quieran completa
no por pedazos o muy apenas
que te quieran entera
cada curva y centímetro.
Te mereces que te quieran bonito
para que vuelvas a creer en la poesía
en los sueños grandes
y en los amores imposibles
mereces que te quieran con las palabras
que habitan en todos los poemas
con las caricias
reservadas para los días fríos...
Mereces alguien que te coja
y te agarre y te de vueltas
y te jale y te sumerja
y te deje caer y volar
que te cojan bien sabroso
exquisito salvaje dominante.
Te mereces alguien
que ponga en tregua tus demonios
y se vaya de parranda con ellos
que lo mires y descubras
que ya te estaba mirando.
Un amor de esos que parecen pactos
pero si pese a todo buscas y buscas
o te buscan y buscan y no se encuentran
no te conformes que te quieran a medias
te mereces a alguien que te quiera
como tú quieres
así
bien bonito.
jueves, 12 de enero de 2017
(intruso)
De encuentros casuales.
En el momento en que me dijo que estaba sentado en el avión esperando el despegue, mi corazón se comprimió brutalmente, asustado... luego lo imaginé a mi lado "no seas tonta mujer, cuanto drama... ni que estuviera muerto". Sentí las pulsaciones de su corazón en mis dedos.
Es del tipo de hombres que te abrazan la vida. Si es que por tipología se pueden definir, porque con la cantidad de hombres que he estado (tampoco demasiados), puedo contar con una sola mano (sobrandome dedos) a aquellos que me abrazaron lejanamente similar.
Es alto, muy delgado, pero definido. Orgulloso, carismático y conversador. Tiene una sonrisa amplia y suelta, la sonrisa más hermosa que he visto. Sonríe y el mundo parece brillar junto con él, todo pierde peso y valor, me cuelgo a su sonrisa de menguante, me enamoro. Y se que yo me enamoro con gran facilidad, pero si meses atrás, me hubiesen dado a elegir un hombre, no habría elegido. Ahora, lo elegiría a él, sin titubear. As
La madrugada de anteayer, acostados uno junto al otro, desnudos, observábamos el techo. De pronto, se escuchó una ambulancia en la lejanía, podíamos escuchar la sirena con claridad. Se giró y me preguntó:
- ¿Qué crees que haya pasado?...
- ...Debe haber sido un paro cardíaco, de un ancianito... - giré mi vista hacia él, él miraba el techo llevándose la mano al pecho.
- ...¿Sabes que la gente se equivoca cuando se busca el corazón?... Está en la caja torácica, hacia el centro, debajo del pecho.
Su mano recorría su pecho desnudo, sin afeitar (desde el primer momento le confesé que me encanta su vello corporal natural, que no lo afeite), hasta posarse por debajo de su pecho. Pronto se inclinó hacia mí, incorporando su cuerpo de medio lado...
- ¿Puedo sentir tu corazón?
Asentí, y llevó lentamente su enorme mano a mi pecho desnudo. La deslizó con delicadeza sobre mi pecho, cerca de mi cuello, extendiéndola casi por completo logrando cubrir todo mi pecho, separó su pulgar del índice (como formando una mariposa), y suavemente rodeo con su palma mi seno izquierdo... su mano se cerró. Acariciando mi seno con sutileza, mi respiración se aceleró en silencio, y lentamente mis pezones volvieron a estar firmes. Su mano lo supo, y también los acarició... descendiendo por debajo, encajando mi seno entre sus dedos mariposa...
- Qué suave es tu palpitación... - me dijo casi en un susurro
Alzó su mano derecha, llevándola hacia mí y me pidió que buscará su pulso. Lentamente guío a mi mano con sus dedos hacia su muñeca... hasta que mis yemas se posaron a un costado, pude sentir entonces unos suaves brinquitos en mis dedos... Se quedó en silencio, alternando nuestras miradas.
- ...Qué frágil es la vida... - le dije apartando mis manos de su cuerpo
Y lo dejé jugar un rato más con mi cuerpo. Sus manos grandes quedaron grabadas sobre mi piel, en mis hombros, en mi cuello, sobre mi espalda... en mis caderas y cintura. Hasta que la madrugada nos exigió la cruel despedida.
Debió tomar una ducha con agua fría (lo cuál detesta), lo que apagó ese tarareo que emite mientras se baña. De un brinco volvió a la habitación, le acerqué una toalla. Era mi turno.
Me vestí frente a él, que aunque finge no ver, lo hace. Y con su enorme sonrisa se levantó de la cama y caminó hacia mi "no encuentro mi camisa...", la levanté del sofá y se la entregué. Me puse el jeans, tan pronto lo abroché, me rodeo con sus brazos acercando sus cálidos labios, pero sin besar...
- ¿A qué lugar más feo me trajiste, mujer? - riendo.
miércoles, 11 de enero de 2017
(él)
Cuando miro en tus pupilas sé, que Dios no dejó de existir (...)
Me dejas una colección de recuerdos: la redondez de tus labios, el olor de tu pelo, el color de tu piel...
Me dejas una colección de recuerdos: la redondez de tus labios, el olor de tu pelo, el color de tu piel...
miércoles, 28 de diciembre de 2016
(intruso)
Tiene 27, pero su rostro pinta de 23.
Tan perfecto como lo imaginé, un poco más delgado y más joven (no todo es como lo vemos al primer hervor). Un caballero por completo, sencillo y alegre, me sirvió algo de beber y comenzó una madrugada de confesiones y tonterías. Entre risas me enseñó a oler un buen vodka, y entre tragos me fue narrando sus anécdotas de una adolescencia rebelde y desatendida.
Cayó el amanecer sobre nuestro horizonte, avanzamos hacia el jardín. Rodeó mi cintura por detrás con sus brazos sujetándome en un fuerte abrazo, acomodando su cabeza sobre mi hombro. Era tan alto, tan joven. Y susurrando a mi oído me hizo girar muy despacio entre sus brazos "te podés quedar..." un beso furioso nació en su boca, obsequiando un mordisco tremendamente erótico a mis labios. Sucumbí entre sus brazos. Y mis manos lentamente se deslizaron hasta encontrar su rostro y recorrer su cuello. Sus manos se perdieron entre mi cabello, descubriendo mi espalda, volvió a fundirme entre sus brazos con una fuerza brutal y sensual, hasta posar sus manos sobre mis caderas, más abajo. Reinventando aquel primer beso, mordía mis labios, los besaba, los lamía y volvía a empezar.
Me empujó lentamente por el corredor y la sala, con su cabeza sobre mi hombro izquierdo, y sus brazos rodeando mi cuerpo ansioso, "adivina cual es mi habitación...", le contesté con una sonrisa tomándolo de la mano encaminandolo hacia la última habitación del corredor, "es la más vacía y la más ordenada, porque ya no vives aquí..." Entre risas se tiró sobre la enorme cama, buscando mi mano para llevarme cerca de él. Lo vi, ahí mismo, la esplendida sonrisa que deseé desde el primer momento en que lo vi (sin conocerlo siquiera), y poco a poco me acomodé sobre su cuerpo, tal como él me lo pedía. Me lo comí beso a beso, a mordiscos lentos, fuertes y suaves, embistiéndolo entre mis piernas, él sonriendo se apartaba mi cabello del rostro.
Me desnudó de inmediato, pero con arte y paciencia, me besó por completo, acariciando a lo largo y ancho las curvas de mi cuerpo, redibujando mi anatomía entre sus manos, con sus yemas, como si me pintará paisajes en la piel. Me colocó a un lado de su cuerpo, su pecho desnudo, tibio, varonil y delgado, y llevó su mano lentamente hacia mi sexo. Entre un húmedo y prolongado beso, comenzó suavemente a masturbarme, con delicia, con romanticismo, tanto que olvidé su cuerpo y el mío. Me enganché a su cuello, tan pequeña, y acurruqué mi cabeza sobre su hombro en un prolongado gemir, su mano penetró entre mis piernas, mientras con su otro brazo me rodeaba la cintura para mantenerme cerca de su cuerpo. Sentí como corrieron sus dedos por mi instinto, y sentí como mojaba sus sentidos, volvió a besarme con alevosía. Se giró despacio, acomodándose con calma entre mis piernas, dejando venir su peso sobre mi cuerpo "suave... suave" le pedí entre gemidos intermitentes, "lo se... me lo has dicho siete veces ya, mujer..." me contestó con esa sonrisa que adoro, mirándome fijamente a los ojos, sonrisa que aprovechó para enlazar su sexo al mío.
Y sentí llegar su calor, un suave ardor que pronto encendió como minas las profundidades de mi cuerpo, despertó a la mujer, a la fiera hambrienta de su sexo, y fue aquel fuerte gemido el que le exigió más una y otra vez. Mis manos buscaron sus muslos, presionándolo hacía mi... y su grosor quedó empapando las paredes internas de mi ser. Me llevó al borde de su cama, y me giró con un sólo movimiento "finalmente... el famoso tatuaje"... haciendo referencia a la mándala celta dibujada en mi espalda. Se vino su embestida, suave pero certera, y cayó rendido sobre mi espalda, penetrando con fuerza, los gemidos escaparon inevitablemente de mis labios. Volvió a girarme, y con un beso apasionado me levantó entre sus brazos.
Parecía interminable, tanto placer. Y mi pensamiento se tornó hacia un sólo pensamiento "el mejor amante que he tenido en mi vida... el mejor". Se tendió sobre la cama y volvió a pedirme que montará sobre su cuerpo, entre húmedos besos, el respondía con ardor entre mis piernas, sujetándome con fuerza entre sus brazos, "puta sonrisa, como me encanta..." le confesé nuevamente entre gemidos... él apartó con delicadeza mi cabello contestando "dame de tu magia, mujer... haceme terminar"... Y juntos nos deslizamos sobre un prolongado beso que culminó en un grito de conquista, entre mis piernas sentí correr su valor. Cálido. Delicioso.
Aún siento las yemas de sus dedos acariciando mis muslos, haciendo amplios círculos, acariciando. Mis labios se posaron en sus hombros, en besos cortos... buscando morir en sus labios al finalizar.
No brincó de la cama. Recogió mi ropa y la acomodó sobre su buró, me preparó un rincón de su cama, una vez nos aseamos las ganas. Me acurruque a su lado intentando disimular mi inseguridad en timidez, y nuevamente me desnudo el alma, cuando me acercó a su cuerpo dejando caer su brazo sobre mi cuerpo... "que descanses, mujer..."
viernes, 18 de noviembre de 2016
Chapín
Hipnóticos ojos,
de beta verde, amarilla raíz.
Hipnóticas mejillas,
tonalidades rosa en tu piel.
Hipnótica sonrisa,
contagiosa, desde las tripas.
Hipnóticos labios,
préstame la lengua que los humecta.
Hipnótica quijada,
tiene el ancho que indica virilidad.
Hipnóticos brazos,
vistos por detrás, torneados.
Hipnótica mirada,
ingenua, sincera... inspira bondad.
Hipnótico acento,
aunque no entienda la mitad de lo que decís.
Hipnótico vos,
chapín.
lunes, 7 de noviembre de 2016
(conversaciones)
con Aquel que vino del mar.
- Construirán un pozo de los deseos, ¡qué falso!
- ¡Chivo! llevaré lista mi cora...
- ...¿Y qué vas a pedir?
- Un hombro derecho nuevo, creo que este ya no sirve de mucho...
- Construirán un pozo de los deseos, ¡qué falso!
- ¡Chivo! llevaré lista mi cora...
- ...¿Y qué vas a pedir?
- Un hombro derecho nuevo, creo que este ya no sirve de mucho...
domingo, 25 de septiembre de 2016
Agricultor
Me gusta el hombre que ara la tierra,
que monta a caballo.
Que ensucia sus manos
y descubre el don de la vida,
que cultiva.
El hombre que entrega su corazón en todo lo que hace.
El que no tiene un semblante fino,
ni las manos suaves,
me gusta aquel que tiene en su mirada el paisaje,
entre sus labios la paz, la quietud.
Que sabe disfrutar del mismo paraje una y mil veces,
y al volver encuentre en él
siempre algo diferente.
Me gusta el hombre que se sabe hombre
al lado de una mujer.
El de corazón noble,
el agricultor de mi tierra,
que respeta la vida, y la da.
que monta a caballo.
Que ensucia sus manos
y descubre el don de la vida,
que cultiva.
El hombre que entrega su corazón en todo lo que hace.
El que no tiene un semblante fino,
ni las manos suaves,
me gusta aquel que tiene en su mirada el paisaje,
entre sus labios la paz, la quietud.
Que sabe disfrutar del mismo paraje una y mil veces,
y al volver encuentre en él
siempre algo diferente.
Me gusta el hombre que se sabe hombre
al lado de una mujer.
El de corazón noble,
el agricultor de mi tierra,
que respeta la vida, y la da.
martes, 20 de septiembre de 2016
Huracán
Extravío.
Como extrañaré esos tus ojos benditos.
El olor a cigarro de mierda,
tu maldita mala costumbre de morderte las uñas.
La risa de tus ojos entrecerrados.
Empiezo a extrañar tu amor por las micheladas.
Juntos.
Nuestros cuerpos arrastrados por el oleaje,
tu mano sujetando a la mía al cruzar el río.
Me proteges.
Es tan claro el recuerdo,
tu primer beso (salvaje, cálido, intenso).
Vos sentado al borde de mi vida,
yo entre tus brazos
a punto de volverme infinita.
Mis dedos van tejiendo tus pelos de elote,
tus manos van reconociendo
los pliegues y curvas de mi cuerpo.
Infinita alegría,
es la mejor forma de definir tu presencia en mi día.
Tomaste mi norte,
abriste mis ojos,
y todos mis sentidos reaccionaron ante vos.
Vas descalzo,
mientras conduces mi pequeño jeep
"It's a funny car... I love this fucking car!!"...
Reímos tan fuerte.
Dos siluetas condensadas en el horizonte,
nuestras sombras a un lado de la carretera.
Y pensar ahora,
que esta fracción de vida
dentro de unos años no será más que un recuerdo.
Recuerdo de un extranjero en mis tierras,
hermoso extranjero,
hermoso huracán.
Como extrañaré esos tus ojos benditos.
El olor a cigarro de mierda,
tu maldita mala costumbre de morderte las uñas.
La risa de tus ojos entrecerrados.
Empiezo a extrañar tu amor por las micheladas.
Juntos.
Nuestros cuerpos arrastrados por el oleaje,
tu mano sujetando a la mía al cruzar el río.
Me proteges.
Es tan claro el recuerdo,
tu primer beso (salvaje, cálido, intenso).
Vos sentado al borde de mi vida,
yo entre tus brazos
a punto de volverme infinita.
Mis dedos van tejiendo tus pelos de elote,
tus manos van reconociendo
los pliegues y curvas de mi cuerpo.
Infinita alegría,
es la mejor forma de definir tu presencia en mi día.
Tomaste mi norte,
abriste mis ojos,
y todos mis sentidos reaccionaron ante vos.
Vas descalzo,
mientras conduces mi pequeño jeep
"It's a funny car... I love this fucking car!!"...
Reímos tan fuerte.
Dos siluetas condensadas en el horizonte,
nuestras sombras a un lado de la carretera.
Y pensar ahora,
que esta fracción de vida
dentro de unos años no será más que un recuerdo.
Recuerdo de un extranjero en mis tierras,
hermoso extranjero,
hermoso huracán.
domingo, 18 de septiembre de 2016
Fragilidad
Siento la lluvia caer.
La siento sobre mi piel...
Al alzar mi mirada
veo las gotas venir...
Dispersas y desordenadas,
como lágrimas de sal...
Caen en estallido sobre mi piel,
explotando mi alma desde la cien.
Una lluvia ligera,
tan fina, que hiere...
Bautizando mis miedos,
los desnuda,
los nombra.
Llueve mi mirada,
desconozco si llueve ahora
o llueve en mi.
La siento sobre mi piel...
Al alzar mi mirada
veo las gotas venir...
Dispersas y desordenadas,
como lágrimas de sal...
Caen en estallido sobre mi piel,
explotando mi alma desde la cien.
Una lluvia ligera,
tan fina, que hiere...
Bautizando mis miedos,
los desnuda,
los nombra.
Llueve mi mirada,
desconozco si llueve ahora
o llueve en mi.
viernes, 16 de septiembre de 2016
It's so yellow
Es como un niño,
cuando se molesta.
No le hace falta fruncir el ceño,
cierra con fuerzas sus puños,
empuja los objetos con sus pies,
hace berrinche,
golpea la pared y maldice.
Se escapa ese fuerte ronroneo
desde el centro de su pecho...
como un león.
Pero pronto todo lo suaviza
con la quietud de su mirada...
Es como un gato,,
va eligiendo con una gran agilidad
la comida que prefiere de mi plato.
Cuando me mira,
con las pupilas dilatadas...
trascendiendo del gris al negro.
Mientras que por debajo de la mesa
acaricia mis rodillas desnudas con sus dedos.
Es como un niño,
cuando se ríe a fuertes carcajadas,
Lo desordena todo,
mientras se sujeta con ambas manos el cabello
y me pregunta: "is it okay so?"
a lo que respondo: "it's so yellow"
cuando se molesta.
No le hace falta fruncir el ceño,
cierra con fuerzas sus puños,
empuja los objetos con sus pies,
hace berrinche,
golpea la pared y maldice.
Se escapa ese fuerte ronroneo
desde el centro de su pecho...
como un león.
Pero pronto todo lo suaviza
con la quietud de su mirada...
Es como un gato,,
va eligiendo con una gran agilidad
la comida que prefiere de mi plato.
Cuando me mira,
con las pupilas dilatadas...
trascendiendo del gris al negro.
Mientras que por debajo de la mesa
acaricia mis rodillas desnudas con sus dedos.
Es como un niño,
cuando se ríe a fuertes carcajadas,
Lo desordena todo,
mientras se sujeta con ambas manos el cabello
y me pregunta: "is it okay so?"
a lo que respondo: "it's so yellow"
jueves, 15 de septiembre de 2016
sábado, 3 de septiembre de 2016
(conversaciones)
"Es una larga historia... pero digamos que el surf me tiró el anzuelo."
Aquel que vino del mar
Aquel que vino del mar
domingo, 21 de agosto de 2016
Viaje
Estoy pensando en él.
Y en sus ojos grises.
Lo que comenzó como un juego,
Se ha vuelto sentimiento y anhelo.
Estoy pensando en él,
Caminando a mi lado por las calles amarillas de Antigua Guatemala.
Mordiéndose las uñas cuando esta muy ansioso,
Dormido en el viaje junto a mi,
Recojido sobre mis piernas
Y mis manos sin saber a donde zarpar...
Una roza su mentón...
Estoy pensando...
En su silueta de pie en la proa del ferry,
Nuestras miradas distantes ante aquel magnifico paraje,
Paisaje silvestre, volcánico.
Nuestras voces descansan,
Nos abandonamos al descenso.
Entre mis parpados lo encuentro,
Intentando llevar consigo un trocito de Atitlan.
De pie. A orillas de aquel muelle roto,
que dentro de unos años nos habrá suprimido en su memoria.
Estoy pensando en él.
En su blanca desnudez...
Los innumerables lunares repartidos por su cuerpo,
La esbeltez de su espalda,
Perfecto visto por detrás,
Natural deseo, virilidad.
Pienso en su sabor,
Y en la sonrisa que ninguna otra mujer conocerá de sus labios...
Lo abrazo a mi memoria.
Pienso.
Y en sus ojos grises.
Lo que comenzó como un juego,
Se ha vuelto sentimiento y anhelo.
Estoy pensando en él,
Caminando a mi lado por las calles amarillas de Antigua Guatemala.
Mordiéndose las uñas cuando esta muy ansioso,
Dormido en el viaje junto a mi,
Recojido sobre mis piernas
Y mis manos sin saber a donde zarpar...
Una roza su mentón...
Estoy pensando...
En su silueta de pie en la proa del ferry,
Nuestras miradas distantes ante aquel magnifico paraje,
Paisaje silvestre, volcánico.
Nuestras voces descansan,
Nos abandonamos al descenso.
Entre mis parpados lo encuentro,
Intentando llevar consigo un trocito de Atitlan.
De pie. A orillas de aquel muelle roto,
que dentro de unos años nos habrá suprimido en su memoria.
Estoy pensando en él.
En su blanca desnudez...
Los innumerables lunares repartidos por su cuerpo,
La esbeltez de su espalda,
Perfecto visto por detrás,
Natural deseo, virilidad.
Pienso en su sabor,
Y en la sonrisa que ninguna otra mujer conocerá de sus labios...
Lo abrazo a mi memoria.
Pienso.
lunes, 8 de agosto de 2016
Just words
Su sonrisa es una tormenta.
Gringo,
Es su mirada de acero.
Entrar junto a él a una iglesia.
Panajachel
El oleaje interminable hacia su sexo.
el fantástico viaje acurrucada en su espalda.
El calor de su cuerpo.
Madrugada
Despertar en su mirada,
en el cálido abrazo que me entrega
al llegar la mañana.
Viajar
reflejada en sus ojos.
Cuanta belleza,
es absoluta, es inmensa.
Con fé,
un mudra dibujado en mis manos,
mientras sus cabellos amarillos
van esparcidos sobre mi hombro y pecho.
Es él,
martes, 2 de agosto de 2016
Canciones de a dos
Like a kid
Tiene el canto de los niños
atravesado en su joven garganta,
pintada la coronilla de soles,
colgado va de cielos y sonrisas,
hilando a sus pasos suspiros.
Alguien desde el otro lado de la calle
va y le grita "gringo",
él se molesta.
Lleva en la planta de sus pies historias,
entre sus manos mujeres,
en su mirada paisajes,
entre sus labios mis labios,
y sonríe al verme.
Como sonrío yo.
Mira hacia el cielo,
inclinando su cabeza hacia atrás,
cierra sus ojos
atrapando para siempre un trocito de cielo,
dibujando un recuerdo.
Voy a su lado en el viaje.
Un viaje hermoso,
¿quién necesita una Pandora
cuando se tiene una memoria con recuerdos así?
Y me regala por prendedor su mirada.
Un niño y hombre a la vez.
Tiene el canto de los niños
atravesado en su joven garganta,
pintada la coronilla de soles,
colgado va de cielos y sonrisas,
hilando a sus pasos suspiros.
Alguien desde el otro lado de la calle
va y le grita "gringo",
él se molesta.
Lleva en la planta de sus pies historias,
entre sus manos mujeres,
en su mirada paisajes,
entre sus labios mis labios,
y sonríe al verme.
Como sonrío yo.
Mira hacia el cielo,
inclinando su cabeza hacia atrás,
cierra sus ojos
atrapando para siempre un trocito de cielo,
dibujando un recuerdo.
Voy a su lado en el viaje.
Un viaje hermoso,
¿quién necesita una Pandora
cuando se tiene una memoria con recuerdos así?
Y me regala por prendedor su mirada.
Un niño y hombre a la vez.
domingo, 24 de julio de 2016
(intruso)
Mujer morena, de cabellos negros, salvaje, libre. Un hombre de cabellos rubios, lengua extranjera, piel clara. El explorador.


domingo, 10 de julio de 2016
Joaquín, háblame de Barcelona
Dos hombres opuestos viven dentro de Joaquín. Dos almas, dualidad infinita desde la yema de sus dedos hasta la punta de sus cabellos.
- Te he visto en alguna parte, sabes...
- ¿Cuál es tu nombre de pila? - pregunto sonriendo, evadiendo su galantería -
- Me llamo Joaquín. Así me gusta.
- Mmm... - me lo pienso un rato, mientras él mira hacia los lados en alerta - Quinquin.
- ¿Quién? - entre risas se acerca un poco más -
- Quinquin. Y así con sílaba repetida, el doble de bien - se sonroja llevando la mano a su barbilla -
- ...¿Qué más?
- ¿Qué signo sos? - llevando la taza a mis labios para dar un sorbo, preguntando por preguntar, sin retirar mis ojos de su mirada -
- Géminis.
- La dualidad - sin fingir mi sincero rechazo inmediato -
- ¿La dualidad? ¿Cómo así? - atento a una respuesta -
- ...El signo dual.
Lleva una camisa manga larga a cuadros azules y grises, colores que le van muy bien a su piel trigueña. Un jeans ajustado, haciéndole ver más alto, más fornido. Botas oscuras, entre sucias y nuevas. El cabello al natural, y la sonrisa desnuda. Pero al otro que yo veo, a penas y se asoma a mis dedos.
Uno de ellos es romántico, detallista y puntual. Es atento, es religioso y enigmático. Nada diferente ni especial a otros hombres intelectuales, pero es él. El único, aunque hubieran mil hombres más en la misma sala, no podría notarlo si cerca de mí está él.
El otro es escurridizo, lleno de miedos y excusas, un mentiroso natural. Pero que habla a través de sus labios, con su voz. Este no canta, no profundiza, no entiende y se resiste. Es individualista y me rechaza.
Estoy entre ambos. Sin romperme. He descubierto al segundo hasta hace muy pocos días, y como a un animal carroñero le vi llegar sigiloso en la penumbra las noches... Mientras él dormía entre mis brazos. Dejé de estar asustada mucho tiempo atrás. Dualidad. Un hombre hecho de facetas, a veces sueña, otras veces desea. Va y viene, canta y vuela.
- Debes entender que no soy solamente una mujer que te desea... Soy una mujer a la que le preocupas... - le susurro mientras duerme -
Es como haberlo conocido de toda una vida. Como alguien que solamente dejaste de ver por un tiempo y se reencuentran. Y todos me responden, que es el sentimiento normal cuando estás enamorándote. Luego lo busco entre la gente, él me encuentra, y despiertan todos los recuerdos que aún no hemos vivido. Y me late dentro del pecho, como un aguijón con suave miel, endulzando y envenenando mi sistema.
- (Me llama por mi nombre)... Cuéntame de tus viajes... ¿Cómo es Argentina?... Háblame de Los Andes...
Repasando una y otra vez las mismas fotografías. Varían los relatos, pues tenerlo a mi lado y contarlos de nuevo es como haberlos vivido con él. Y se nos van las horas, hablando de Argentina, de música, del mate, de Pedro Aznar y de Jorge Drexler.
Hasta que le brinca del pecho aquel desconocido, frío y ambiguo. Lejano, ajeno. Y me quedo con las palabras entre los dedos y los labios...
- Joaquín, háblame de Barcelona...

