Su curva, su trazo. Se rompe.
Sus senos, sus dedos... cada hebra de cabello. El olor.
Lo suave, lo denso. Lo volátil, lo perenne.
Es tenerla dos veces. Es tenerla presente.
Sentirla por fuera, matarla por dentro.
Sus cuencas en el cráneo. El vacío, el espacio.
Sus labios.
Su espalda, mi espalda.
Desierto de muslos y caderas.
Beduinos y sagrados ojos apretados a mi piel.
Tus huellas por mi cabello, abriendo paso con tus manos.
Tu respiración, me inhalas, me exhalas, ¡mujer!
martes, 19 de mayo de 2015
sábado, 9 de mayo de 2015
(intruso)
Metamorfosis: relatos de una mente en suspenso
Soy un hombre. Llevo puesta la misma vida, pertenezco a la misma familia, me aferro a los mismos deseos, cometo los mismos errores. Pero a diferencia, soy un hombre.
Físicamente un hombre, un hombre hecho y derecho.
Estoy a pocas horas de mi vuelo, al viaje más espero de mis fantasías, a vivir esta vida fuera de serie. Pero comienzan los atrasos, los postergares, las deudas pendientes. Las mismas cotidianidades de siempre, ¿quién compra aquello, quién trae esto.. quién dejó lo otro?... avanzando las horas. Pierdo mi avión.
Llamo de inmediato a aquella amiga que recién llegó esta semana de Japón, y vamos moviendo emails, llamadas... la Agencia de Viaje contesta. Y mi nuevo avión sale a las 4.30 p.m.
Alzo mi brazo de hombre, buscando con mi mirada de hombre mi reloj de pulsera de hombre " son casi las dos de la tarde" me digo.
Salgo casi corriendo de casa, de todo. Tomo el primer taxi que encuentro, y le pido que se dé prisa. Inician las ansias, el miedo y la frustración. Estoy a punto de perder mi próximo avión, el último de este sueño.
Y despierto.
Soy un hombre. Llevo puesta la misma vida, pertenezco a la misma familia, me aferro a los mismos deseos, cometo los mismos errores. Pero a diferencia, soy un hombre.
Físicamente un hombre, un hombre hecho y derecho.
Estoy a pocas horas de mi vuelo, al viaje más espero de mis fantasías, a vivir esta vida fuera de serie. Pero comienzan los atrasos, los postergares, las deudas pendientes. Las mismas cotidianidades de siempre, ¿quién compra aquello, quién trae esto.. quién dejó lo otro?... avanzando las horas. Pierdo mi avión.
Llamo de inmediato a aquella amiga que recién llegó esta semana de Japón, y vamos moviendo emails, llamadas... la Agencia de Viaje contesta. Y mi nuevo avión sale a las 4.30 p.m.
Alzo mi brazo de hombre, buscando con mi mirada de hombre mi reloj de pulsera de hombre " son casi las dos de la tarde" me digo.
Salgo casi corriendo de casa, de todo. Tomo el primer taxi que encuentro, y le pido que se dé prisa. Inician las ansias, el miedo y la frustración. Estoy a punto de perder mi próximo avión, el último de este sueño.
Y despierto.
viernes, 1 de mayo de 2015
Y
Y ¿si yo pretendo volar?
No vuelo.
No puedo, si en desesperanza corto mis alas
buscando alzar vuelo ajeno con tu angustia prestada.
¿Si yo pretendo esperar(te)?
Y vos sin saberlo (siquiera).
Y ¿si yo pretendo volar?
No puedo.
No vuelo con esta angustia ajena
que me esta aplastando el corazón.
Prefiero recoger mis alas rotas
y remendarmelas a mentiras al cuerpo.
Prefiero alzar mi propio vuelo,
de angustias y de miedos...
Y, si.
No vuelo.
No puedo, si en desesperanza corto mis alas
buscando alzar vuelo ajeno con tu angustia prestada.
¿Si yo pretendo esperar(te)?
Y vos sin saberlo (siquiera).
Y ¿si yo pretendo volar?
No puedo.
No vuelo con esta angustia ajena
que me esta aplastando el corazón.
Prefiero recoger mis alas rotas
y remendarmelas a mentiras al cuerpo.
Prefiero alzar mi propio vuelo,
de angustias y de miedos...
Y, si.
viernes, 17 de abril de 2015
Su nombre
Su nombre hizo nido en mi boca,
cuál traicionero reptil.
Su nombre de acertijo,
así como trabalenguas
va brincando de sílaba en sílaba sin caer.
Su nombre de rojo,
va escondido.
cuál traicionero reptil.
Su nombre de acertijo,
así como trabalenguas
va brincando de sílaba en sílaba sin caer.
Su nombre de rojo,
va escondido.
Rezos
Cielos rasgados,
sueños reciclados,
sin piso (así van quedando mis pies).
Ojos rasgados,
siento el pecho hinchado,
flotando.
Tiemblo, colgada en las cuencas de tu cráneo.
Durmiendo en las costillas de tu sol.
La marea,
la sal va lamiendo cada herida,
Por más rezos que le tires a esa virgen
no va a regresar a su horizonte.
Y por más penitencias que haga esta bruta,
no verá caer tus rezos en su puerta.
Ve con Dios.
Y ve de espaldas a la puerta,
para que no tropieces con la salida.
sueños reciclados,
sin piso (así van quedando mis pies).
Ojos rasgados,
siento el pecho hinchado,
flotando.
Tiemblo, colgada en las cuencas de tu cráneo.
Durmiendo en las costillas de tu sol.
La marea,
la sal va lamiendo cada herida,
Por más rezos que le tires a esa virgen
no va a regresar a su horizonte.
Y por más penitencias que haga esta bruta,
no verá caer tus rezos en su puerta.
Ve con Dios.
Y ve de espaldas a la puerta,
para que no tropieces con la salida.
viernes, 13 de marzo de 2015
Me gustas con tus pies calzados y descalzos,
mi corazón bohemio.
Me gustas con el andar acelerado,
con tu sonrisa atravesada en mi día.
Me gustas a cuerpo entero,
mi nativo, mi árbol esbelto y sereno,
mi árbol de dulces frutos.
Me gustas cálido,
con tu sol naciente y tu menguante...
mi hombre, mi amigo, mi amante.
Me gustas a solas, a escondidas, a risas y prisas.
Me gustas por humano,
por la bondad que encontré en tu mirar,
por la firmeza de tu carácter,
por la admiración a tu intelecto,
Por la paz con la que me recibís y me despedís.
Me gustas por tus manos,
mi fuerza,
me gustas por tu compasión...
y te beso las manos, cada dedo, cada anhelo...
haría mi hogar en tu pecho, entre tus brazos,
bajo tu cielo, sobre el valor de tus años.
Me gustas por la percusión,
por el ritmo y compás de tus dedos con la coordinación certera de tus pies
(y sé que ahora vas a corregirme)
Me gustas por corregirme, por las alas que dejaste clavadas en mi espalda.
Me gustas libre y tan mío.
Desde siempre has sido tan mío,
y le agradezco al universo haberte cuidado tanto para encontrarte entero,
completo,
dispuesto.
Nos sanamos el alma, nos salvamos de oscuridades,
nos prestamos las alas...
mío, mi hombre de los lunares y pecas innumerables...
tan dócil a la caricia de mis manos,
con el coraje de una guerrilla completa.
Por tu fe. Yo te quiero.
Infinito.
mi corazón bohemio.
Me gustas con el andar acelerado,
con tu sonrisa atravesada en mi día.
Me gustas a cuerpo entero,
mi nativo, mi árbol esbelto y sereno,
mi árbol de dulces frutos.
Me gustas cálido,
con tu sol naciente y tu menguante...
mi hombre, mi amigo, mi amante.
Me gustas a solas, a escondidas, a risas y prisas.
Me gustas por humano,
por la bondad que encontré en tu mirar,
por la firmeza de tu carácter,
por la admiración a tu intelecto,
Por la paz con la que me recibís y me despedís.
Me gustas por tus manos,
mi fuerza,
me gustas por tu compasión...
y te beso las manos, cada dedo, cada anhelo...
haría mi hogar en tu pecho, entre tus brazos,
bajo tu cielo, sobre el valor de tus años.
Me gustas por la percusión,
por el ritmo y compás de tus dedos con la coordinación certera de tus pies
(y sé que ahora vas a corregirme)
Me gustas por corregirme, por las alas que dejaste clavadas en mi espalda.
Me gustas libre y tan mío.
Desde siempre has sido tan mío,
y le agradezco al universo haberte cuidado tanto para encontrarte entero,
completo,
dispuesto.
Nos sanamos el alma, nos salvamos de oscuridades,
nos prestamos las alas...
mío, mi hombre de los lunares y pecas innumerables...
tan dócil a la caricia de mis manos,
con el coraje de una guerrilla completa.
Por tu fe. Yo te quiero.
Infinito.
